Ana León — Cuando salí de Cuba

Ana León — Cuando salí de Cuba

Mira, tuve una infancia muy feliz porque a pesar de que éramos una familia muy humilde, mi madre siempre se encargó de hacernos felices. Íbamos al río, corríamos por las calles hasta la hora de dormir entonces mi madre nos lavaba y nos acostaba a dormir, Al día siguiente, más de lo mismo, correr, divertirnos, bañarnos en el río, cosas que los niños de hoy no hacen más...

Mi suegro era preso político y en aquel tiempo, el gobierno abrió una vía, para que los opositores encarcelados y sus familias pudieran salir de Cuba a Venezuela. Entonces partimos para allá y tuvimos años maravillosos. Venezuela en aquel tiempo era un lugar próspero, desarrollado, Caracas era una capital vibrante de donde guardo muchos recuerdos.

La salida de Cuba fue muy triste, en aquella época cuando alguien salía de Cuba y dejaba a sus familiares, la familia decía, “he enterrado a un ser querido”, porque cuando ese familiar salía, nunca sabías cuándo volverías a verlo otra vez.

El trabajo más duro que tuve fue criar a mis hijos sola. A raíz de mi separación con el padre de mis hijos dejé Venezuela y como buena cubana viajé a los Estados Unidos. No fue fácil, llegué a un país nuevo, a empezar de nuevo, un idioma nuevo y a criar a mis hijos sola como padre y madre.

Me gusta la disciplina y la organización que hay en este país. Es un país donde funcionan las cosas porque hay un orden. Hay muchas cosas buenas pero para beneficiarte de ellas uno tiene que seguir las reglas, si las cumples tienes mucho que ganar pero si no lo haces, pierdes.

Gracias a Dios tengo a toda mi familia conmigo, 30 años demoré en tenerlos a todos juntos.

Lo que más me asombró de Estados Unidos fue descubrir que es un país de oportunidades para todos, comprobar por mi misma que aunque uno llegue de la nada y si se esfuerza, puede lograr un futuro más próspero.

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